Representación cubista del cuadro de Velásquez, "Las Meninas". La fuerza de esta obra radica en la fidelidad de la presencia del personaje oscuro del fondo; la espacialidad, en su gruesa percepción persiste; el cubismo deforma expresionistamente las caras y rostros y cuerpos de los modelos, para plasmar las actitudes presentes. Cubistamente lo desfigura todo, pero hay una impronta tridimensional superior que es insuperable por cualquier desfiguración. Detalle a detalle la pintura original desaparece, pero en el conjunto nada se ha ido del original. Tal paradoja es sorprendente. De alguna manera la cifra de esta obra ata la explosión cubista a la unidad espacial tridimensional.
Cibergrafia: http://smcarq.blogspot.com/2011/05/critica-cifrada-al-cubismo-de-pablo.html

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